En un nuevo episodio de violencia que afecta a las comunidades indígenas del norte del Cauca, Juan Carlos Yatacué Meza, un joven de 20 años perteneciente al resguardo de Tacueyó, fue secuestrado por hombres armados en la noche del miércoles 4 de diciembre.

El hecho ocurrió en un establecimiento público del corregimiento de Tacueyó, donde Yatacué compartía con un familiar. Según testigos, hombres armados irrumpieron en el lugar, liberaron al acompañante del joven y se lo llevaron con rumbo desconocido.
Familiares piden ayuda para encontrarlo
La familia de Juan Carlos Yatacué ha iniciado una intensa búsqueda, difundiendo su fotografía y números de contacto para recibir información sobre su paradero (3146391870 y 3206396261). En declaraciones públicas, han expresado su angustia y han pedido el apoyo de las autoridades y de la comunidad para lograr su pronta liberación.
Una región bajo constante amenaza
El secuestro ocurre en una de las zonas más afectadas por la violencia en el Cauca, donde operan grupos armados ilegales como las disidencias de las FARC (frente Dagoberto Ramos), el ELN y el frente 57 Yair Bermúdez. Estos grupos han sido señalados de perpetrar constantes actos de violencia contra la población civil, dificultando la identificación de los responsables de crímenes como este.
Los resguardos indígenas del Cauca, que históricamente han trabajado por mantener la autonomía en sus territorios, se enfrentan a una creciente inseguridad debido a la presencia de actores armados que buscan controlar las rutas estratégicas para actividades ilícitas, como el narcotráfico.
Exigen intervención estatal y respeto por los derechos humanos
Las comunidades indígenas de Toribío han condenado este nuevo acto de violencia, exigiendo al Gobierno Nacional una intervención efectiva que garantice la seguridad en la región y respalde sus procesos de justicia propia. “Estamos cansados de la guerra y del abandono estatal. Necesitamos acciones concretas para proteger a nuestra juventud y a nuestras familias”, manifestó un líder del resguardo de Tacueyó.
Este secuestro evidencia una vez más la compleja crisis de seguridad que enfrentan las zonas rurales del Cauca y subraya la necesidad de implementar políticas integrales que respeten los derechos humanos, promuevan el diálogo con las comunidades indígenas y aborden de manera estructural las causas del conflicto en la región.



