La abrupta suspensión de los subsidios a las tasas de interés por parte del Icetex, vigente hasta diciembre de 2024, ha desencadenado una ola de quejas entre jóvenes profesionales colombianos que hoy enfrentan un aumento súbito y considerable en el valor de sus cuotas mensuales.

Mariana Molano, Nicolás Castiblanco y Cristian Lozano, egresados de distintas universidades en Cali, relataron cómo sus obligaciones mensuales prácticamente se duplicaron sin previo aviso, con incrementos que van desde los $230.000 hasta superar los $700.000. Más allá del impacto económico, muchos de ellos denuncian afectaciones emocionales y laborales por el peso inesperado de estas nuevas condiciones crediticias.
Molano, abogada de la Universidad Libre, se enteró del alza al recibir su factura mensual; Castiblanco, psicólogo formado en Icesi, tuvo que extender su deuda cinco años adicionales; y Lozano, comunicador social de la Autónoma de Occidente, aunque anticipó el cambio, no logró esquivar sus consecuencias económicas.
La eliminación del subsidio, según el Icetex, responde a restricciones fiscales. Sin embargo, el Gobierno Nacional y la Corte Constitucional se han responsabilizado mutuamente por la imposibilidad de mantener el beneficio que alivió temporalmente el costo del crédito educativo entre 2023 y 2024.
Aunque el Icetex ha lanzado estrategias como las Jornadas de Soluciones para deudores en mora, muchos beneficiarios aseguran que las medidas ofrecidas —principalmente ampliación de plazos— han sido insuficientes o mal implementadas. En el caso de Mariana, por ejemplo, tras renegociar su deuda, la reducción en la cuota fue mínima.
En el Valle del Cauca se registran actualmente 4.870 créditos en mora por un total de $15.830 millones. En Cali, el índice de cartera vencida pasó del 13,39 % en febrero al 14,90 % en abril, reflejando una tendencia creciente de impago. Ante la incertidumbre de futuros incrementos ligados al IPC, algunos deudores consideran migrar sus créditos a entidades financieras privadas con condiciones más estables.
La situación revela una tensión creciente entre el sistema de financiación educativa y los jóvenes profesionales, quienes hoy enfrentan el costo real de su formación académica en un contexto de escaso apoyo institucional.



